sábado, julio 08, 2006

... Y ALGUIEN, EN LA TIERRA, FUE TOCADO POR LAS MUSAS...

El año pasado fue para mi uno de los mejores, volver a ver los toros desde la barrera, me dieron otra perspectiva, la del relax, la de hacer las cosas por que a uno le daba la gana, la de compartir, la de relacionarme, la de hacer en definitiva lo que yo queria, eso en una afición lo debe ser todo, y por fin después de muchos años lo volví a recuperar.

En ese año y durante la Convención de Barcelona, pude apreciar lo que se podía disfrutar de una Convención, charla, plegado, observación, me encanta observar, me gusta mirar como pliegan los demás, como tratan el papel, como interpretan los diagramas, es un defecto, pero creo que deberíamos aprender mucho de los demás, todos tienen el don de enseñarnos cosas, y a través de ellos de descubrir muchas mas.

Ese año conocí a Román Díaz, no se si lo conocéis, me lo presentaron casi el ultimo día, y cruzamos educados saludos, eso fue todo, al poco tiempo alguien pidió que podíamos incluir a Román en el Messenger, enseguida lo añadí al mió, sus figuras me habían impactado en la Convención, y en poco tiempo casi la charla se hizo diaria, Román me dio la dirección de Daniel Naranjo y enseguida nos pusimos a charlar casi a diario.

Poco a poco, ambos, se estaban haciendo imprescindibles en las noches Zaragozanas.

Ellos me han hecho ver de otra manera la papiroflexia, ellos me han hecho sentir de nuevo, ese hormigueo en el estomago.

Pero hoy le toca el turno a Daniel, nos contara sus cosas, quien es, cuando y donde, esas cosas que nos encanta conocer, secretos de un creador y sus increíbles figuras,
http://design.origami.free.fr/bestof/naranjo/index.htm, aquí podeis admirarlas y de su fascinante Blogg, en el que nos mezcla la papiroflexia y la literatura, http://danielnaranjo.blogspot.com/, su amor por las gentes, por las cosas, por la papiroflexia.

Daniel es de esas personas que te hacen vivir en primera persona la papiroflexia, es un gran buscador, es un gran creador, es un gran representante de sentimientos, un buscador del “origami jazzistico”, ese origami que uno puede darle su emoción, su vivencia, su individualidad, eso consigue Daniel, el cómo, aún lo estoy buscando, eso solo lo pueden hacer los más grandes.

Me dice muchas veces, que es duro ilusionarse por las cosas, por que a veces no salen, y la caída es peor, pero el sigue luchando, y se que los hados, las musas o lo que sea, que nunca acierto cuando se lo digo, están siempre con él.

Me alegra muchísimo que, nuestro amigo Román, nos pusiera en contacto, y me gustaría el día que podamos conocernos, que espero sea pronto.



DANIEL NARANJO


BIOGRAFÍA:

Me ha pedido Felipe que le envíe una biografía para publicar en “Cosas de Pajaritas”. Que difícil pedido ese, porque escribir una biografía en primera persona es permitirse explotar el amor propio, maximizar el sentido histriónico y exhibicionista, darle alimento al ego e incluso a la soberbia. Y, sobretodo en estos tiempos en los que apenas comienzo a descubrir que no se ni siquiera de aquello que creí saber, es una cuestión compleja. Víctima pues del amor propio me dedico a escribir, perdónenme entonces las omisiones y las mentiras que no diga, que trataré de ser honesto.


Nací en 1978, en Medellín, Colombia, mucho antes de que a mi país se le asociara con el dolor y el narcotráfico. Tengo una madre artesana y un padre pensador. Una madre corazón y un padre emoción y al tiempo pensamiento. De niño nunca me contaron cuentos infantiles, a cambio llenaron mi cabeza con palabras y más palabras que contaban sobre mitos griegos y seres fantásticos, sobre mitos nórdicos y egipcios, extrañas cosmogonías que apenas ahora empiezo a recordar. Conocí el origami a los 8 años de edad, cuando una rana saltarina nació de las manos de una profesora de estética que ahora se pasea borrosa en mi recuerdo. Esa misma tarde descubrí que aquella rana se volvía un conejo o un globo, y que en papel se pueden hacer además figuras tan extrañas como un elefante o una estrella. Eran otros tiempos, en los cuales el Internet no existía y los libros de origami no llegaban a Colombia más que sueños. Ese mismo año, en navidad, un dulce “niño dios” (versión suramericana de Santa Claus) colocaba un par de libros que mi madre, en una hazaña casi milagrosa, logró fotocopiar de la embajada japonesa en Bogotá, capital del país. Así creí aprendí origami, de un par de libros en japonés que eran imposibles de leer. Prácticamente el resto de mi infancia estuvo acompañado de esos modelos…


Desde los 4 años estudio música, o mejor, estudié, porque como aprendí al cumplir 20 años “la música es una amante exigente, muy exigente”. Y fue la música la que me permitió acercarme de nuevo al origami. Mi primer pago por un concierto fue, completo, a la compra de un libro, mi primer libro de origami: “El libro de las pajaritas de papel plegado.” Dos cuestiones de ese libro me permitieron esbozar que el origami tenía que tener una parte de arte: El Dédalo de Gabriel Álvarez, y la introducción del libro en la que se plantea que el origami es como la música. Ese descubrimiento ha dado vueltas en mi cabeza durante años, resonando en mis oídos como una buena melodía que solo ahora empiezo a comprender en medio de acordes de Jazz e improvisaciones que enloquecen. Cabe aclarar que, en lo que a música se refiere, nunca fui un buen jazzista y que mis improvisaciones no han dejado nunca de ser previsibles.


Así pasaron los años, en medio de cercanías y lejanías al origami, de amores y desamores (principalmente a mujeres, pero también a papeles), de estudios que odié y de otros que amé. Reencuentro el origami a finales de los 90, en algunas librerías del país, en un compañero de la universidad que aún hoy considero podría ser maestro entre maestros, pero principalmente lo reencuentro en Internet. Se abren a mis ojos los trabajos de artistas en papel que hoy en día han marcado todos mis modelos: Los realismos de Joisel, las soledades (y en algunos casos los dolores) de Dinh, el virtuosismo expresivo de Hojyo, el despliegue técnico de Kamiya o Komatsu o Lang. Pero principalmente encuentro los trabajos de Neal Elías quien fue el primer origamista que conocí capaz de vislumbrar un arte de papel. Lo considero el tronco de las creaciones de Hojyo, de Joisel y de Lang, quienes potenciaron y volvieron propio su conocimiento.


Encuentro el origami como creador solo después de comenzar estudios en arte dramático, de abandonar levemente la música y drásticamente la ingeniería civil.
Un encuentro doloroso y lento, un encuentro placentero y gratificante, lleno de saltos, de golpes y de nuevos aprendizajes. Un encuentro que nace con el descubrimiento de una serie de máscaras que trataban de imitar las creadas por Joisel, y que se reafirma con la creación de un par de modelos que amo profundamente: el duendecillo y la Victoria alada de Samotracia.


Descubro el origami como arte propio solo hace un par de años, aunque debo confesar que aún no encuentro mi propia voz. Eso pasa con frecuencia, pero siento que, por lo menos, ya he encontrado un camino, que aunque borroso, se percibe. Encuentro un estilo propio, una firma, una esencia al descubrir que por encima del doblez está la caricia, y por encima de la recta está el modelado, está la forma que contiene al fondo. Encuentro también un elogio de lo simple, de la relación costo beneficio, de la importancia de obtener modelos que luzcan hermosos sin obligar a un padecimiento eterno para su consecución. Encuentro que plegar una hoja de papel es igual a acariciar a una mujer (o a un hombre, según el lector), que es una labor de amante por encima de una tarea técnica.


Encuentro también en el origami la existencia de diversos métodos de creación, diversas posturas y diversos creadores. Algunos de estos métodos siguen teniendo componentes de misterio, y otros se han convertido en una realidad que incluyo en cada modelo que creo. Algunos de estos creadores solo los conozco de nombres, con otros me escribo una vez al día y con otros he tenido la fortuna de sentarme a plegar, a aprender. A muchos de ellos les debo modelos o por lo menos inspiraciones. Ha sido también un camino para conocer a personas que hoy en día se han vuelto amigos, integrantes de la liga antioqueña de origamistas, origamistas españoles, chilenos, uruguayos y por supuesto colombianos. Pero también ha sido camino para despertar odios y recelos, que más que por los modelos se han debido a diferencias conceptuales que nada tienen que ver con el plegado en si. En últimas es lo justo, porque amor y odio son consecuencias de una actividad apasionada, y eso es algo completamente recurrente en la historia humana. (Valga el paréntesis para agradecer a aquellos que me han odiado y que hoy son mis amigos, aquellos que se han tomado el tiempo para hablar y solucionar las cosas, para oír sin calumniar. A esos en especial les agradezco tanto que me han enseñado)


Hoy en día, percibo el origami como una actividad artística ajena a la reproducción técnica. Como una actividad que debe enseñar a ser y no a hacer, a crear o por lo menos re crear y no a repetir. Percibo el origami como una actividad del alma por encima de una actividad técnica, y en múltiples medidas el lector atento podrá entender eso en casi todos los modelos que he creado. Esa es, en últimas, la forma en que entiendo el origami, como una forma de dejar el alma en una hoja de papel.


PREGUNTAS VARIAS

Me ha dicho Felipe, y en eso he estado de acuerdo, que una biografía no basta. Me ha lanzado entonces, como quien no quiere la cosa, una serie de preguntas que trataré de responder.


LOS MODELOS MÁS AMADOS:

Me ha preguntado por cuales son los modelos que más me gustan, y a eso debo responder de dos formas, con los modelos propios y los ajenos:

Los ajenos incluyen, como no, al Pegaso de Kawahata, las máscaras de Joisel, las de Saadya, los modelos de Dinh, el filósofo de J. Wu, el ángel Gabriel de Hojyo, el dédalo de Gabriel Álvarez, el cachalote de Román Diaz y otra decena que aunque pocas veces he plegado (incluso ninguna en algunos casos) alegran el alma con solo verlas.

Los propios incluyen la victoria, la medusa, la mujer en mi cabeza, el hacedor de árboles, el agua, hokusai, el sueño de Ícaro, Dafne, el lirio y algunos más que me han permitido descubrir otras voces en mi alma. En últimas todos los modelos son los preferidos, dependiendo de los ojos que los miren.


LOS LIBROS:

Sobre esos prefiero no hablar. Brillant origami es de los pocos que se acercan al concepto que sueño en un libro propio, El de las pajaritas… es de los pocos que conservo en mi mesa de noche, ya pegado con cinta para evitar que siguiera perdiendo páginas, el ODS que permite aprender a crear bajo principios técnicos, el Origami para Intérpretes, que aunque no es público aún ya lo sueño con cariño, en fin, tantos libros que enseñan tantas cosas…


LOS MÉTODOS DE CREACIÓN:

Esa es, de todas, la pregunta más complicada. Habitualmente creo desde bases tradicionales, aunque normalmente tengo clara la idea final. Un proceso de ver por encima de preparar. La mayoría de las veces esta imagen final del modelo aparece con cierta claridad, ya sea que se encuentren fotos de aquello que quiera crear en papel o a partir de una idea que se fija en la cabeza. Pocas veces creo partiendo de programas o modelos matemáticos, prefiriendo métodos de ensayo y error. Pocas de mis figuras tienen más de tres versiones, lo cual explica porqué muchos de mis modelos parecen “inconclusos”, aunque en realidad no es la única explicación. Suelo crear a partir de variaciones sobre modelos propios, modificando como si de jazz se tratara, lo que permite obtener modelos sustancialmente diferentes de bases fundamentalmente iguales.



LAS INFLUENCIAS:

Hablar de ellas es repetir, es decir lo que ya dije: Álvarez, Elías, Saadya, Román, Dinh, Hojyo. Solo agrego a ellas otros maestros que no suelen nombrarse en esa lista: Rodìn, Henry Moore, Modigliani, las musas, las mujeres, el circo del sol, Magritte… Tantos artistas influencian la creación de modelos que es difícil nombrarlos a todos. Tantas cosas hermosas afectan la vida que es imposible reconocer que influye conciente y que lo hace inconcientemente. Tantas cosas recorren la vida que es claro que, en últimas, podría decirse que el universo entero y todas sus influencias están contenidos en una hoja de papel.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

By far my favorite folder. Some of his models are so beautiful and filled with emotions that they bring tears to my eyes. A true artist and poet! Some of his work should be in great international museums with the work of Giacometti and Brancusi.

jacques T

Andrés F. Sánchez Restrepo dijo...

Para ser sincero la primera ves que conocí a Daniel fue en uno de los congresos en Cali(Colombia) nada más compartimos un rato y ya, pero cuando un día él que se encontraba en Bogotá y nos encontramos conocí al verdadero Daniel Naranjo al "soñador de pliegues". Me doy gusto escuchando las palabras de él y lo observando lo que más habla de él sus figuras en las cuales se logra ver a influencia de numerosos orgamistas y en especial del gran Neal Elías pero con ese "toque-danielesco"

Juanjo dijo...

Eres un artista del papel y las palabras... claro que tengo entendido que en algunos países esa palabra tiene connotaciones diferentes... así que: artista del que hace arte, no nos confundamos ^o)

Me ha gustado mucho la forma que has elegido de contar tu historia y al leer esas palabras entiendo mejor tu estilo a la hora de esculpir el papel... Ya decía yo que de tus modelos emana filosofía... paz... tranquilidad.

PD: ¡ese halcón es magnífico!